Los gremios se ordenan antes de entrar
La coordinación de gremios se define en el plano, no en la obra. Electricidad, cielorraso y carpintería entran en un orden acordado para que nadie tenga que desarmar el trabajo del anterior. Cuando esa secuencia queda escrita, las correcciones en el local bajan y el equipamiento se monta una sola vez.
Fabricamos lo que después instalamos
Escritorios, mesas de reunión, módulos de archivo y mostradores salen del mismo taller que los monta. Melamina, acero y madera maciza se eligen según el tránsito y el desgaste real de cada pieza, no por catálogo. Al no haber intermediarios entre el cómputo y el montaje, un cambio de medida se resuelve en el taller y no en una nueva licitación.
La instalación por etapas no es un extra
Cuando el espacio no puede cerrar, el montaje se organiza por zonas: primero lo que no interfiere con la atención, después el guardado provisorio y al final la línea de caja o el mostrador principal. Cada jornada deja un sector operativo y un acopio acordado. El ajuste de herrajes importados se hace al cierre de cada etapa, verificando alineación y funcionamiento antes de liberar la siguiente.
Lo que no prometemos
No fijamos plazos cerrados antes del relevamiento in situ ni damos cifras de resultado. La propuesta llega con planos, secuencia de etapas y presupuesto detallado, y a partir de ahí se define el calendario con el cliente. Si aparece una condición del local que obliga a revisar el cómputo, se comunica antes de fabricar, no durante el montaje.