Relevamiento y planos antes de cualquier corte
La primera visita sirve para medir el espacio en uso, no para mostrar catálogos. Registramos cotas, alturas de dinteles, ubicación de tomas, desagües y el estado real de pisos y paredes. Con esos datos armamos planos de planta y axonométricos que después se revisan con vos antes de pasar a fabricación. Si algo no cierra en el plano, se corrige ahí y no en el taller.
Cómputo de materiales y coordinación de gremios
El cómputo detalla qué se fabrica en melamina, qué resuelve el acero y dónde conviene madera maciza, según tránsito, humedad y desgaste previsto. Cuando hay electricistas, plomeros o instaladores de cielorraso involucrados, coordinamos el orden de intervención para que nadie tenga que reabrir lo que otro ya cerró. Esa coordinación se documenta por escrito, con responsables y secuencia.
Comunicación sobria y ajustes acordados
Preferimos avisarte cuando un cambio de medida afecta el cómputo, aunque retrase una entrega. Las modificaciones se registran y se confirman antes de cortar material. No manejamos cuentas, reservas ni seguimiento de pedidos en línea: el contacto directo por teléfono o correo es la vía para resolver dudas sobre herrajes, terminaciones o etapas de instalación.
Instalación por etapas y cierre documentado
Si el local no puede cerrar, el montaje se organiza por zonas y con protecciones de piso. Al final de cada jornada queda definido qué se dejó operativo y qué sigue. Terminada la instalación, entregamos el plano conforme a obra y el detalle de materiales utilizados, para que puedas consultarlos si más adelante necesitás sumar un módulo o ajustar un herraje.